desde mi casa, escribiendo sobre lo que es y lo que no.
comiendo palabras.
tragando las vocales.
la a... la más mala de todas se niega a pasar por mi garganta y llegar luego a su lugar... lugar que le corresponde por tradición.
la a es del baño o del cardiólogo.
la a no hace más que reírse de mí en mi cara.
frente a frente... la a parece no mostrar interés por cuidarme y quedarse conmigo.
la a es mala y gruñona.
la a es parte de los que sobran por estos días.
la a no espera a que lluevan margaritas...
no... la a no es paciente... mucho menos conmigo... mucho menos contigo.
cuando mi abuelo escribía este tipo de cosas, mientras yo lo miraba y recogía las margaritas que aún no caían; él solía decir "cuídate de la a... no vaya a ser cosa que un día te pille desprevenida y te tome para siempre"... en esos momentos yo pensaba "cómo se nota que los tiempos son otros y que los abuelos dicen cosas que no existen"... pero el tiempo pasó...
y ahora cuando yo escribía y otro recogía las margaritas que aún no caían... pensé en decirle... no le hagas caso a mi abuelo... no le hagas caso a sus historias... pero mejor le dije... "Cuídate de la a... no vaya a ser cosa que un día te tome por sorpresa y entonces seas inmensamente feliz".
cuídate de la a.
Consulte su saldo hasta invalidar las cosas. Luego dé una media vuelta y salga disparadamente por un tubo.
miércoles, 30 de abril de 2008
sábado, 19 de abril de 2008
ay ay ay
la venganza de las estaciones.
como bien dijo una gran amiga... son los desengaños, los desamores que sólo aparecen en estas época.
el otoño. en otoño las hojas se caen, las calles se llenan de hojas y la gente se viste algo más gris que de costumbre.
a mí el otoño no me molesta, pero siempre me recuerda que bajo las hojas hay algo que no se llena. sólo por eso me molesta un poco.
ayer pensaba en lo bonito que es todo y lo alegres que pueden ser las cosas cuando no se caen las hojas todavía, cuando hay frutillas, melones, sandía... ¿fresas? ésas no sé si son de la época, pero se entiende que aludo a tratar las frutas de corte tropical y sabrosonas.
No me creo niña chica, ni menos me creo una teenager, pero si de algo me he dado cuenta es de lo mucho que importa la inseguridad vivida más años que 20.
de ir y venir es la idea que aún no logro concretar.
si tuviese que hacer un vestido de esta idea, creo que optaría por usar diario y agua, osea, cosas que no se complementan por ningún lado.
no quisiera comenzar de nuevo, pero a veces es necesario... emprender nuevos viajes y nuevas historias.
hay cosas que me encantaría que quedaran como las de niños y niñas. intactas de poder y engaño. intactas de autoengaño, el peor de todos. intactas de la gente que relata cuentos medios negros. medios partidos en dos.
para que la vida marche bien, compraré las acciones de algunas canciones y me las tatuaré en la frente para no olvidar ciertos datos rosa que nunca están de más. incluso me atrevería a decir que nunca están de menos... siempre son menos los datos que las experiencias para usarlos.
los datos ahora no me sirven, porque estoy parada frente a lo que no comprendo, a lo que quisiera tener, frente a una suerte de venganza que es obvia y justa... las cosas se devuelven y lo entiendo, casi todo lo entiendo...menos lo que debiera... entiendo la inestabilidad, el desequilibrio, los desajustes, los otros, pero no entiendo el supremo. no el té, ni el café, no entiendo a esos nombres. no los entiendo. tan cerca, tan iguales, tan predecibles y no los entiendo.
gran lección.
el tercero es el vencido...
segunda gran lección si se llama igual que todos mejor ni mirarlo, nisiquiera intentar que se crucen más de dos veces, de lo contrario... el porvenir es claro y sin vuelta atrás.
de lo contrario siempre irán por caminos diferentes.
de lo contrario no quedará más que vivir con el sol y los gatos.
domingo, 6 de abril de 2008
las cartas/los gitanos
Las cartas sobre una mesa me recuerdan que a veces no sólo los gitanos leen las manos, sino que también las mesas hablan. Interpretan de cuando vez el porvenir de uno que otro paisano.
Cuando se piensa que ya no quedan minutos que esperar ni cosas que decir hay aún más que en el mundo de los dichos.
Muchas cosas quedan esperando que se usen, que se digan, que se tomen por el mango.
La madera de roble parece que dijera cada cosa. La madera de roble parece que cuesta un poco porque dice cosas.
Las novelas no están escritas sobre madera. No. Las novelas son escritas en papel y leídas en una mesa. Mesa que no aplaude si es necesario, claro que no lo hace.
Hoy me di cuenta que las viejas historias se vuelven a contar una y otra vez y que la vida está llena de ciclos y conexiones de lo más extrañas.
Las miradas/las pestañas/las manos, no cambian tan fácilmente, pero por suerte cambian para una de las dos partes.
¿Qué hay después de conversar y darse vueltas por las canciones?
después no queda mucho más que darse la mano y cruzar la calle o bien. darse un beso en la mejilla que los condene a ser amigos para siempre. De ese tipo de amigos que han querido ser desde que se conocieron hace aproximadamente cuatro/cinco años.
La vida no les pasó la cuenta tan luego, se demoró un poco y eso fue muy bueno, bueno para ambos. Ahora ambos saben dónde van los puntos y las comas, ambos saben hacia dónde marchan sus pasos, ambos creen no necesitar del otro.
Eso es lo mejor. Ambos creen y mucho más de lo que una quisiera creer.
Así son las cosas y así son los reencuentros.
incómodos y alegres a la vez.
lo reencuentros distan bastante de parecerse a los de la Viola y Barón. Lindo tema.
muack
Cuando se piensa que ya no quedan minutos que esperar ni cosas que decir hay aún más que en el mundo de los dichos.
Muchas cosas quedan esperando que se usen, que se digan, que se tomen por el mango.
La madera de roble parece que dijera cada cosa. La madera de roble parece que cuesta un poco porque dice cosas.
Las novelas no están escritas sobre madera. No. Las novelas son escritas en papel y leídas en una mesa. Mesa que no aplaude si es necesario, claro que no lo hace.
Hoy me di cuenta que las viejas historias se vuelven a contar una y otra vez y que la vida está llena de ciclos y conexiones de lo más extrañas.
Las miradas/las pestañas/las manos, no cambian tan fácilmente, pero por suerte cambian para una de las dos partes.
¿Qué hay después de conversar y darse vueltas por las canciones?
después no queda mucho más que darse la mano y cruzar la calle o bien. darse un beso en la mejilla que los condene a ser amigos para siempre. De ese tipo de amigos que han querido ser desde que se conocieron hace aproximadamente cuatro/cinco años.
La vida no les pasó la cuenta tan luego, se demoró un poco y eso fue muy bueno, bueno para ambos. Ahora ambos saben dónde van los puntos y las comas, ambos saben hacia dónde marchan sus pasos, ambos creen no necesitar del otro.
Eso es lo mejor. Ambos creen y mucho más de lo que una quisiera creer.
Así son las cosas y así son los reencuentros.
incómodos y alegres a la vez.
lo reencuentros distan bastante de parecerse a los de la Viola y Barón. Lindo tema.
muack
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