Mientras trato de idear una pregunta para luego poder responderla desde la alteridad y la importancia del amor por los otros, pienso en cómo existe gente (y mucha) que se dedica a encontrarle el curso del sentido a las preguntas que todos nos hemos hecho, o incluso a encontrar explicación a aquello que estamos muy lejos de preguntarnos aún.
Me desperté pensando en el primer párrafo, en ese que marca la frontera entre el no tener idea donde se está parada frente al tema y tener la convicción que se viene un escrito de aquellos que cambiarán la humanidad, al menos la propia humanidad.
Calenté un almuerzo rico que hice el otro día y me hice unos apios con salsa típica, los disfruté mucho, el vaso de agua todavía no me lo tomo porque agua tibia al sol no me parece que va de la mano con una tarde de filosofía, con el "desaprender en la escucha y el retorno", como bien dice mi compadre Lyotard.
Hace rato no leía de filosofía y mucho menos escribía de lo que pienso de la filosofía , pero viéndome en la obligación de hacer un ensayo corto, me puse a reconsiderar muchas de las ideas que voté hace rato, por esa cosa de la ingratitud intelectual de no estar ni ahí con algo que en algún momento me hizo encontrarle un sentido más estético a muchas cosas que de nombre dan ganas de quedarse dormida, el maestro interior, el imperativo categórico, la política, la vita contemplantiva y la acción (entre muchas otras por su puesto).
Aún no me percato de cómo es que llegué a dejar de lado todo, en parte lo agradezco porque a ratos me mareo y esto de las náuseas intelectuales se hace más recurrente cuando una ya dejó de creerse la última chupada del mate porque entendía a un par de viejos que hablaban raro de cuestiones raras; pero por otra parte me dieron ganas de recordar a algunos, sobre todo aquellos que hablaron de la apocalipsis de la posmodernidad y de cuán longis podríamos llegar a ser de no preocuparnos lo suficiente por cómo la humanidad puede volverse más humana.
Sigo sin hacer mi ensayo, porque figuro hablándole a nadie sobre mis preciadas reflexiones y no al bendito Word.
