De las pocas certezas que me han acompañado más de 10 años, tengo una de mis favoritas y de las menos publicitadas.
De niña supe que el sur sería el lugar perfecto para terminar de afinar los detalles de encuentros celestiales, con la dósis perfecta de encanto, y con el equilibrio justo entre lo minusioso y lo inmenso, entre la elegancia y la sofisticación. Definitivamente la mejestuosidad de sus paisajes sabía que no me defraudarían.
Con un entusiasmo poco común, pero envolvente al fin y al cabo, este sur siempre me hizo pensar que algo bueno vendría más adelante.
No importa cuántos años tardaron en llegar las respuestas a todas mis preguntas sobre el sol, la luna y las estrellas; hoy en el sur por fin entendí que me enamoré del sol.
Hoy reafirmo que el AMOR nunca dejó de ser un motor de fuerza y cambio, y que siempre se las ingenió para transformar todo en mí y sus alrededores.
Llegué a una casa que por miles de años estuvo llena de un futuro que llenaba con la palabra AMOR cada uno de sus rincones.
Hoy en el sur supe que hay bienvenidas que duran para siempre.
Consulte su saldo hasta invalidar las cosas. Luego dé una media vuelta y salga disparadamente por un tubo.
viernes, 22 de julio de 2016
domingo, 10 de julio de 2016
El 95% de las veces
Para conmemorar los casi 9 años que tiene este lugar, quise hacer una parada en los minutos de la versión más sincera de mí misma.
Dudas, respuestas, idas, venidas, excesos, carencias, rabias, penas, frustraciones, amores inalcanzables y otros correspondidos, bienvenidas, hasta siempre, decisiones nada y esas que me dieron vuelta el mundo (para quedar mirando hacia donde debía).
Hoy, 9 años después, declaro que mi papá ha tenido razón el 95% de las veces.
Por más que he tratado de omitirlo o incluso de negarlo, conforme avanzan mis días más razón le encuentro en su forma de moverse y ver mundo.
El 5% restante de las veces corresponde a la lógica malentendida y contra eso no hay reforma.
Yo no quiero parecerme a nadie, pero sí quiero aprender de ese grupo de todos los que me han hecho un bien. Al final del día mi papá me ha hecho muy bien.
Dudas, respuestas, idas, venidas, excesos, carencias, rabias, penas, frustraciones, amores inalcanzables y otros correspondidos, bienvenidas, hasta siempre, decisiones nada y esas que me dieron vuelta el mundo (para quedar mirando hacia donde debía).
Hoy, 9 años después, declaro que mi papá ha tenido razón el 95% de las veces.
Por más que he tratado de omitirlo o incluso de negarlo, conforme avanzan mis días más razón le encuentro en su forma de moverse y ver mundo.
El 5% restante de las veces corresponde a la lógica malentendida y contra eso no hay reforma.
Yo no quiero parecerme a nadie, pero sí quiero aprender de ese grupo de todos los que me han hecho un bien. Al final del día mi papá me ha hecho muy bien.
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