domingo, 24 de febrero de 2008

ventana



una ventana más larga para dormir
una ventana más corta para volver luego a casa

una ventana que me atrapa la cabeza

una ventana que se abre

una ventana que se cierra



tu ventana, donde es más clara la mañana, donde amapolas y alondras cuentan historias blancas



ventana de escape a la buena vida

ventana de ingreso a la libertad

ventana que se estanca antes de los años.

ventana que se quiebra y rompe las pestañas, las manos, los extremos

ventana de madera, como esa de novela, la de mentira


mi ventana, la que se descascara y no...



la ventana que promete y se equivoca

la ventana que espera a Godot y a unos cuantos

la ventana que se desepera y llora los inviernos

la ventana que responde en si bemol

la ventana media sucia




ésa que no parece ni ventana, se encumbra, se triza, cambia de color... se enoja ... vuelve, sale, se cierra, se rinde, se entrega.

miércoles, 20 de febrero de 2008

las simples cosas

Ya lo hablé una vez pero.
El amor es simple y a las cosas simple, las devora el tiempo.
Me sorprende lo mucho que podemos cambiar de un día para otro. Dios, la moira, el destino, las casualidad, la coincidencia, las cosas.
La vida se entremezcla con los parajes ya dispuestos a dormir por algunos días y sucede que pasa y no regresa. no se vuelve atrás... mientras que en el camino quedan los sentires, los pesares, los momentos y las nueces.
Es lamentable, pero a la vez me hace feliz. Me alegra saber que podemos proyectar más que sólo sombras. La gente existe. La gente cambia. La gente viene y va, alguna disfruta la orilla y luego se va. se va. se va.
Hoy no es día de conmemorar a los presuntos implicados, ni menos de recordar lo que ya no se hizo; hoy es un día de esos como pocos, como encubiertos, en donde la marea no sube, los árboles no se muevn, las hojas no se caen y la savia deja de correr. De esos días que como pocos, las nubes dan forma a la risa y canto de las bandadas.
Me encantan los días como estos.
Me encanta saber que hay días así. que cambian lo superficial y que añoran cambiar lo profundo.
Me encanta ser cursi de vez en cuando, sobre todo en estos días. Los que me escuchan saben que hoy más que nunca soy cursi.
Nunca una piensa que estos días llegan sorpresivamente, sin que venga un mensaje en una botella o traído por una paloma mensajera. Los días llegan así, de improviso y se van así, como de golpe. Un paso fugaz, que deja una estela casi infinita, casi, porque mañana ya no es.
Los nombres se repiten, las caras cambian, los aromas son y a la vez se caen.
Un vagón que avanza con menos carga y dos y dos son cuatro.
Conocer, la reciprocidad, la casualidad, la culpabilidad, la causalidad.
La conexión con: ellos, contigo, con la vida, con los pinos, con los duendes.
La red de conexiones que se establece sólo al no mirar atrás.
El riesgo y la vitalidad de la fortuna de vivir un día como el de hoy.
Había una vez... había otra vez, pero ninguna como hoy.
Si no prospera, al menos avanzó y despejó su cuerpo y su cartera.
vivir las simples cosas, antes que se las lleve el viento
Muack

martes, 19 de febrero de 2008

des/espera

ahhh

quiero que me hables.
que me digas que quieres hablarme un poco.
ya po!!!
yo no sé dee stas cosas.
ya po

supe que tú menos.

ahh

esto alguna idea tiene.

domingo, 17 de febrero de 2008

la extranjera

Andar de extranjera por la vida no llena ni menos ni más que un budín de panqueques.
Comer y bailar sin darse la mano no resulta ser tan elegante como lo pensaron los querubines.
De niña creí en ellos y creí ser lo suficientemente parlanchina como para anclar en cada puerto algo más que el paso y los minutos.
El tiempo se hizo más lento, los botones parecían más bellos que antes, los caminos más parejos que de costumbre y las palomas lucían como expertas nadadoras.
Pero en el mar los espejos jugaron a mostrarme lo trizados que están los barcos, el cielo y cada una de sus estrellas y entonces dormí lo necesario como para no llevarme las cenizas.
Luego, el humo agarró las estaciones y los árboles sin hojas daban vueltas por la manzana menos roja.
Los ojos querían no parecerlo, pero terminaron por delatarme, sin previo aviso de remate.
Sólo a un par de pesos se vendía el alma, un tanto desgastada, de los camarones.
Cuando ya el río bajaba, sin espinas ni claveles, los pájaros en la cabeza volvieron a volar tan alto como los faroles estelares, cambiaban, inlcuso, de colores mientras iban de pueblo en pueblo contando la ya vieja historia del ermitaño, de la viajera insostenible, de la extrajera.
casi para vos.
... buscando la palabra...

lunes, 11 de febrero de 2008

de paso

acceder
re/leer
no re/contar la misma historia maravillosa.
cuando uno vuelve de las aventuras ... le caminan las hormigas por los pies.
conocer, disfrutar, caminar ... las estrellas, los panes, la gaseosa, la fritura.
los nuevos amigos.
los nuevos días.
los nuevos trucos
las nuevas vistas.
lo nuevo.
parte de lo que deja la ceniza y lo estelar.