Cuando sin querer llené de ruido y humo mi cabeza, pensé en varias estrategias de vaciado, pero con toda la intención detrás, me quedé con la que hasta el momento ha sido una de mis favoritas.
Las nubes cuando hablan dicen la verdad y la mayoría de las veces lo hacen con amor; fue entonces cuando decidí tomar un tiempo diario para mirarlas de frente y ver hacia dónde me llevaban. Las nubes se mueven livianas y seguras. Tengo mucho que aprender de ustedes.