viernes, 3 de mayo de 2013

un abrazo no siempre es circular

 He pensado, tan seguido como se respira en el encierro, que recibir personas en nuestras vidas es una evidencia más de la predisposición a AMAR y dejarse AMAR por el aire, la lluvia y por los árboles de todos los tamaños.
Cada brazo se despliega al ritmo de su compañero hasta recibirlas. Poco a poco, éstos se van cerrando para brindar por fin "el abrazo" (grande, fuerte y apretado). Sentir sus caminos, oler sus intenciones, ver y contar de dos en dos los deseos de alcanzar a ver por qué llegaron. Decidir el hospedaje permanente. Esperar la redacción y firma de un contrato indefinido.
El protagonismo en un gran abrazo desencadenó vivir mirando en círculos... buscando rinconcitos de calor... y facilitando el exceso de mareos redonditos... cada abrazo una nueva vuelta por mi espalda... cada vuelta hizo ver un "algo" diferente...
Hoy sin vuelta agradezco poder ser distinta.