Hoy, 15 de julio es el cumpleaños terrenal de mi Tata Julio. Un hombre alto, inteligente, vivaracho, divertido, amoroso, de muchos abrazos. Posiblemente tuvo varias no virtudes, sin embargo, como dicen en Kunfu Panda o Coco (ya ni sé), las personas no son tan lo que creen ser, sino más bien cómo los demás las recuerdan.
Bueno, a mi Tata lo recuerdo disfrutando la vida, riéndose en todos los momentos, incluso en los velorios, muy crítico de la hipocresía y de muchos amigos; de hecho hizo 4 baños en su casa para que las personas no hicieran fila el día de su velorio, y la verdad... el día de su velorio no hubo mayores aglomeraciones a la entrada de los baños gracias a sus ideas visionarias jajajaja, lo lamentable es que no pudo prever que nos iban a robar 10 lucas de una cartera. Mal ahí el Tata.
Si esta mañana me preguntaran cómo me siento en la cajita de los 9 cuadritos con personas y expresiones diferentes, no sé cuál número escogería, pero sí la imagen donde aparezca mi Tata Julio comiendo unos huevos revueltos y con un matecito al lado (que a todo esto no recuerdo si tomaba o no, pero siempre lo vi cerca de uno).
Pienso que de las muchas cosas que he aprendido en el último tiempo es que las aflicciones no son más que por un breve momento y que todo cambio trae consigo una puerta a experimentar la felicidad de un modo diferente. ¡Qué bonito eso de la vida! que podemos ser felices con personas, con momentos, con aromas, recuerdos, incluso con las cosas (en mi caso la comida, los lápices, las hojas, los instrumentos y los post it).
Hoy me siento como mi abuelo, no concibiendo la vida sin hacer cosas que me apasionan, tranquila y con ganas de comer huevitos revueltos con un mate en su honor.
Mi forma de ser agradecida con las personas es hablar de ellas y reconocerlas en mi vida y de esa manera hacerlas extensivas o trascendentes.
Espero siempre dar gracias a mis experiencias con personas. Al final del día no concibo mi vida sin las personas.
Me gusta estar sola, me divierto, descanso del ruido, escribo de corrido en mi blog que nadie lee; pero me encanta el ruido, el ruido de las personas, sobre todo de aquellas a quienes amo.
Atte
BlaBla Bla, una persona que hace ruido, como su Tata Julio.