Ya lo hablé una vez pero.
El amor es simple y a las cosas simple, las devora el tiempo.
Me sorprende lo mucho que podemos cambiar de un día para otro. Dios, la moira, el destino, las casualidad, la coincidencia, las cosas.
La vida se entremezcla con los parajes ya dispuestos a dormir por algunos días y sucede que pasa y no regresa. no se vuelve atrás... mientras que en el camino quedan los sentires, los pesares, los momentos y las nueces.
Es lamentable, pero a la vez me hace feliz. Me alegra saber que podemos proyectar más que sólo sombras. La gente existe. La gente cambia. La gente viene y va, alguna disfruta la orilla y luego se va. se va. se va.
Hoy no es día de conmemorar a los presuntos implicados, ni menos de recordar lo que ya no se hizo; hoy es un día de esos como pocos, como encubiertos, en donde la marea no sube, los árboles no se muevn, las hojas no se caen y la savia deja de correr. De esos días que como pocos, las nubes dan forma a la risa y canto de las bandadas.
Me encantan los días como estos.
Me encanta saber que hay días así. que cambian lo superficial y que añoran cambiar lo profundo.
Me encanta ser cursi de vez en cuando, sobre todo en estos días. Los que me escuchan saben que hoy más que nunca soy cursi.
Nunca una piensa que estos días llegan sorpresivamente, sin que venga un mensaje en una botella o traído por una paloma mensajera. Los días llegan así, de improviso y se van así, como de golpe. Un paso fugaz, que deja una estela casi infinita, casi, porque mañana ya no es.
Los nombres se repiten, las caras cambian, los aromas son y a la vez se caen.
Un vagón que avanza con menos carga y dos y dos son cuatro.
Conocer, la reciprocidad, la casualidad, la culpabilidad, la causalidad.
La conexión con: ellos, contigo, con la vida, con los pinos, con los duendes.
La red de conexiones que se establece sólo al no mirar atrás.
El riesgo y la vitalidad de la fortuna de vivir un día como el de hoy.
Había una vez... había otra vez, pero ninguna como hoy.
Si no prospera, al menos avanzó y despejó su cuerpo y su cartera.
vivir las simples cosas, antes que se las lleve el viento
Muack
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