la venganza de las estaciones.
como bien dijo una gran amiga... son los desengaños, los desamores que sólo aparecen en estas época.
el otoño. en otoño las hojas se caen, las calles se llenan de hojas y la gente se viste algo más gris que de costumbre.
a mí el otoño no me molesta, pero siempre me recuerda que bajo las hojas hay algo que no se llena. sólo por eso me molesta un poco.
ayer pensaba en lo bonito que es todo y lo alegres que pueden ser las cosas cuando no se caen las hojas todavía, cuando hay frutillas, melones, sandía... ¿fresas? ésas no sé si son de la época, pero se entiende que aludo a tratar las frutas de corte tropical y sabrosonas.
No me creo niña chica, ni menos me creo una teenager, pero si de algo me he dado cuenta es de lo mucho que importa la inseguridad vivida más años que 20.
de ir y venir es la idea que aún no logro concretar.
si tuviese que hacer un vestido de esta idea, creo que optaría por usar diario y agua, osea, cosas que no se complementan por ningún lado.
no quisiera comenzar de nuevo, pero a veces es necesario... emprender nuevos viajes y nuevas historias.
hay cosas que me encantaría que quedaran como las de niños y niñas. intactas de poder y engaño. intactas de autoengaño, el peor de todos. intactas de la gente que relata cuentos medios negros. medios partidos en dos.
para que la vida marche bien, compraré las acciones de algunas canciones y me las tatuaré en la frente para no olvidar ciertos datos rosa que nunca están de más. incluso me atrevería a decir que nunca están de menos... siempre son menos los datos que las experiencias para usarlos.
los datos ahora no me sirven, porque estoy parada frente a lo que no comprendo, a lo que quisiera tener, frente a una suerte de venganza que es obvia y justa... las cosas se devuelven y lo entiendo, casi todo lo entiendo...menos lo que debiera... entiendo la inestabilidad, el desequilibrio, los desajustes, los otros, pero no entiendo el supremo. no el té, ni el café, no entiendo a esos nombres. no los entiendo. tan cerca, tan iguales, tan predecibles y no los entiendo.
gran lección.
el tercero es el vencido...
segunda gran lección si se llama igual que todos mejor ni mirarlo, nisiquiera intentar que se crucen más de dos veces, de lo contrario... el porvenir es claro y sin vuelta atrás.
de lo contrario siempre irán por caminos diferentes.
de lo contrario no quedará más que vivir con el sol y los gatos.
1 comentario:
que es eso? discriminación nominal? o sea que ahora será eluterio ramírez o faustino badarraco?.. nonono
se llena de más hojas debajo de las hojas.. y encima también..
hoy no hay hamburguesas.. traje almuerzo..
mmmmm
hartomuchodemasiadón!
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