viernes, 22 de julio de 2016

Hoy en el sur.

De las pocas certezas que me han acompañado más de 10 años, tengo una de mis favoritas y de las menos publicitadas.
De niña supe que el sur sería el lugar perfecto para terminar de afinar los detalles de encuentros celestiales, con la dósis perfecta de encanto, y con el equilibrio justo entre lo minusioso y lo inmenso, entre la elegancia y la sofisticación. Definitivamente la mejestuosidad de sus paisajes sabía que no me defraudarían.
Con un entusiasmo poco común, pero envolvente al fin y al cabo, este sur siempre me hizo pensar que algo bueno vendría más adelante.
No importa cuántos años tardaron en llegar las respuestas a todas mis preguntas sobre el sol, la luna y las estrellas; hoy en el sur por fin entendí que me enamoré del sol.
Hoy reafirmo que el AMOR nunca dejó de ser un motor de fuerza y cambio, y que siempre se las ingenió para transformar todo en mí y sus alrededores.
Llegué a una casa que por miles de años estuvo llena de un futuro que llenaba con la palabra AMOR cada uno de sus rincones.
Hoy en el sur supe que hay bienvenidas que duran para siempre.

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