Dentro de las muchas cosas que no quiero llegar a ser y oponerme a que otros lo sean es un Gregorio, enfriándose y viendo fijo una pared todo el día. Las paredes hablan , pero entre ellas, jamás lo van a hacer contigo, jamás tendrán la delicadeza de siquiera responderte una ínfima solicitud de afecto.
Si alguna vez estuvimos cerca de ser Gregorio, hoy ya estamos a salvo.
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