jueves, 6 de octubre de 2016

Señora Manuela

Hay formas y texturas que equívocamente anticipan algo más que un fondo, pero es error.
No hay excesos, no hay demencia, no hay carencia, no hay autocompasión, hay sonrisa, hay ojos profundos, hay una amabilidad, hay una dulzura y un "nos vemos pronto".
Cuando la vi ella aún no caía en cuenta que yo entraba, apurada, con hambre, alerta y dispar.
No quería incomodar, pero sentí su vista fija y en cuanto conectamos su sonrisa era más fija que su mirada.
Continué en lo mío, elegí rápido y seguí pensando en que el lugar no era cualquiera, que la gente no era cualquiera, que si ella vivía en la calle podía darse un lujo que ni gente con 3 casas puede darse hoy, hacer un alto y tomarse algo calentito. Terminó su té o café y arregló sus cosas, se paró, ordenó la silla y yéndose en dirección a la caja, volteó la mirada y se despidió de mí con una de sus nobles manos. Le sonreí de vuelta con más fuerza y ahora con gratitud.
No la dejaron pagar a la señora Manuela, la dejaron irse satisfecha del día por ahora y de sí misma. A mí me dejaron permanecer ahí con la idea fija de que la mirada y la sonrisa pueden configurar la armonía que busco. Desde hoy, cada tanto anhelaré encontrármela una vez más.

No hay comentarios: